El primer nombramiento de Brown fue el de David Miliband al frente del ministerio de Asuntos Exteriores, una designación que de alguna manera viene a recompensarle por su decisión de no presentarse al liderazgo del Laborismo, como hubiera querido Tony Blair.
Crítico de la guerra de Irak, aunque sólo en reuniones privadas del partido, según la prensa, Miliband es considerado el "delfín" del ex primer ministro Blair y visto como una promesa del Laborismo.
A sus 41 años, Miliband se convierte en el responsable del Foreign Office más joven desde 1977, cuando David Owen fue nombrado titular de Exteriores con 38 años.
"El Senado de EE.UU. comete un grave error al no reconocer un problema que está allí y al evitar, con su decisión darle una solución sensata, racional, legal al problema migratorio, que no se puede resolver simple y sencillamente con discursos, requiere resoluciones concretas", dijo Calderón a los periodistas.
De haber salido adelante, la iniciativa hubiera establecido un nuevo marco legal para los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados que se calcula viven actualmente en el país.
La reforma hubiera reforzado la seguridad fronteriza con $4, 400 millones adicionales, establecido un programa de trabajadores temporales y creado un sistema para que las empresas comprobaran el estatus legal de nuevos empleados.