La agencia británica de espionaje electrónico está legalmente autorizada a rastrear las actividades en línea de millones de británicos que usan plataformas con sede en Estados Unidos como Facebook, Twitter y Google, expresó el jefe del servicio antiterrorista nacional.
El director de la Oficina de Seguridad y Contraterrorismo, Charles Farr, dijo que los datos enviados en esos servicios están catalogados como comunicaciones “externas” y no “internas” debido a que los servidores de las compañías están fuera de Gran Bretaña.
Amnistía Internacional señaló que equivalía a una “intrusión a escala industrial”, pero Farr repuso que no se trata de vigilancia masiva debido a que la gran mayoría de mensajes interceptados de esta manera no son leídos.