Han sido necesarias dos elecciones, semanas de discusiones entre partidos e innumerables presiones externas, pero, tras mes y medio de incertidumbre, Grecia cuenta con un Gobierno, encabezado por el líder conservador y vencedor de los comicios pasados, Antonis Samarás.
El jefe de Nueva Democracia (ND) juró su cargo como primer ministro ante el presidente griego, Karolos Papulias, y el arzobispo de Atenas y primado de Grecia, Ieronimos II, tras llegar a un acuerdo de Gobierno con los socialdemócratas del PASOK y la formación centroizquierdista DIMAR.
"Con patriotismo, unidad nacional sin fisuras y con la ayuda de Dios, trabajaremos duro para ofrecer resultados concretos y esperanza al pueblo", dijo Samarás ante la prensa tras su juramento.
Afirmó que es consciente de los problemas que afronta como jefe de Gobierno de un país en una crítica situación, y aseguró que está "listo" para esa tarea.
Las negociaciones con los dos socios se prolongaron durante tres días, pero ND logró el apoyo tanto del PASOK (necesario para sumar los escaños suficientes en el Parlamento) como de DIMAR, esencial para dar una mayor legitimidad al Gabinete de coalición.