Una nueva huelga general paralizó Grecia, en una jornada en la que se registraron enfrentamientos entre policías y manifestantes, en medio de los rumores sobre la necesidad de nuevas ayudas financieras.
Los servicios administrativos, las escuelas, el transporte público y decenas de vuelos nacionales e internacionales se vieron afectados por esta protesta en contra de la política de austeridad impulsada por el Gobierno socialista.

Tan sólo en Atenas, unas 20,000 personas salieron a las calles para expresar su malestar por la política de ahorro.
La Policía se enfrentó cerca del Parlamento a algunos manifestantes violentos, que lanzaron piedras contra los agentes, que respondieron con bombas lacrimógenas.


