El presidente de Libia ordenó a todos los grupos armados del país que se sometan a la autoridad del Gobierno o se disuelvan, medida que al parecer busca aprovechar el descontento de la población contra las poderosas facciones paramilitares tras el ataque en el que perdió la vida el embajador estadounidense.
El ataque de la semana pasada contra el consulado estadounidense en Bengasi, en el que murieron el embajador Chris Stevens y tres norteamericanos más, suscitó indignación entre muchos libios opuestos a los diversos grupos armados que proliferan en el país, casi un año después de concluida la guerra civil. El-Megaref dijo que una unidad de operaciones coordinará a las brigadas.