Tras el derrumbe que esta semana causó 10 muertos en Guatemala, los servicios de emergencia alertaron de que todavía existen en el país 8,200 puntos de riesgo por inundaciones y deslizamientos.
De ellos, entre 50 y 80 se encontrarían en el municipio de Villa Nueva, donde se produjo la catástrofe la pasada madrugada, advirtió la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala (Conred).
Ésta se produjo por el "colapso estructural" de la zona a causa de las copiosas lluvias que provocaron el derrumbe sobre unas viviendas de un muro de cemento y de un contenedor de un predio de vehículos pesados.
Al menos 10 personas, entre ellas dos menores fallecieron, mientras que las autoridades continúan hoy buscando a otro joven sobre el río Platanitos, precisó la Conred.
La municipalidad de Villa Nueva, la localidad ubicada al sur de ciudad de Guatemala donde se produjo un derrumbe, declaró el estado de emergencia y alerta roja.
En un pleno extraordinario, el Consejo Municipal decidió además declarar tres días de duelo y solicitar a la Conred que declare inhabitable un área donde aún viven 30 familias.
El asentamiento, ubicado junto al río Platanitos, fue creado en el año 2006 cuando el terreno, que pertenecía a la Unidad de Desarrollo de Vivienda Popular (Unedipo), fue invadido por los pobladores.
Tras el derrumbe, las autoridades locales habilitaron un albergue para los afectados, así como un centro de acopio con ayuda en forma de ropa, alimentos y medicamentos.
Mientras tanto, en la periferia norte de la capital, las autoridades terminan de evacuar en las próximas horas a las últimas familias del asentamiento Jesús de la Buena Esperanza, donde las copiosas lluvias pusieron en riesgo a 276 humildes viviendas.
El terreno de ese lugar se inclinó 30 grados y lo recomendable para que sea habitable es de 15, explicó en un comunicado la Conred. Según los últimos datos oficiales, sin contar la tragedia en Santa Isabel II, la temporada de lluvias iniciada en mayo pasado ha provocado 141 incidentes, 173,685 afectados, 1,466 damnificados, 2,293 evacuados, 903 albergados, 6 heridos y dos muertos, además de daños a más de 2,000 viviendas.
Solo en el área metropolitana de Guatemala hay 232 asentamientos considerados "de riesgo" al estar ubicados en laderas o barrancos, y se calcula que en ellos viven unas 300,000 personas.
El 1 de octubre del año pasado un deslizamiento de tierra causó 280 muertos y 70 desaparecidos en El Cambray II, en el municipio de Santa Catarina Pinula, en el sureste de Guatemala.
El país, según las Naciones Unidas, es uno de los más vulnerables a los efectos del cambio climático.
