Presuntos rebeldes chechenos atacaron ayer una región del sur de Rusia, en una ofensiva que dejó 57 muertos y generó nuevas dudas de la capacidad de Moscú para poner fin a la violencia separatista en Chechenia.
Entre las 57 personas muertas en el ataque en la región de Ingushetia hay 47 agentes de los servicios de seguridad y policías, según declaraciones atribuidas por la agencia rusa de noticias Itar-Tass al ministro del Interior, Beslan Khamkhoyev.
La guerrilla cheche na, que el Kremlin hace tiempo había dado por derrotada, demostró ayer que sigue viva, al atacar varios objetivos en al menos tres localidades de la vecina República Ingush.
Poco antes de la medianoche, los guerrilleros atacaron el Ministerio del Interior, sus almacenes y los cuarteles de los guardias de fronteras en la capital ingush, Nazrán.
Simultáneamente, sus destacamentos entraron en las localidades de Sleptsóvskaya y Karabulak, donde también entablaron combates.
Fuentes oficiales ingushes negaron que la guerrilla haya llegado a apoderarse de la sede del Ministerio del Interior, aunque durante al menos varias horas perdieron toda comunicación con los defensores del edificio y en los combates que allí se desarrollaron resultaron heridos el ministro, Abukar Kostóyev, y el coronel Zautdín Katíev, jefe de Seguridad del mismo Ministerio.
Poco después, Katíev falleció durante su traslado a un hospital de la capital de Osetia del Norte, Vladikavkaz, y más tarde el Gobierno ingush confirmó la muerte del ministro.
En el ataque también perdieron la vida el fiscal de Nazrán; Mujarbwek Buzurtánov, y el fiscal del Distrito de Nazrán; Bilan Oziev.
Los combatientes que atacaron Ingushetia deben ser "hallados y liquidados, y los que sobrevivan, juzgados", declaró ayer el presidente ruso Vladimir Putin, citado por Interfax.
"Hay que encontrarlos y liquidarlos, y los que no puedan ser capturados deben ser entregados vivos a la justicia", aseguró M. Putin, según una cita más completa de Ria Novosti.
El presidente ruso dijo esto después de entrevistarse con el ministro del Interior, Rachid Nurgaliev, así como con el jefe del FSB (ex KGB), Nikolai Patruchev, el procurador general Vladimir Ustinov, el jefe del estado mayor general Anatoli Kvachnine y el jefe de inteligencia, Valentin Korabelnikov.
Las tropas especiales del ministerio del Interior de Inguchia combatían contra "un importante grupo" de rebeldes en cercanías de la frontera chechena, indicó el estado mayor de las fuerzas rusas en el Cáucaso del norte.
El líder de los rebeldes chechenos, Aslán Masjádov, declaró este fin de semana en una entrevista con la emisora Europa Libre que la guerrilla ha decidido cambiar de táctica y pasaría de "atentados aislados" a "operaciones ofensivas".
Ninguna información ha identificado la procedencia de los guerrilleros que llevan a cabo los ataques, aunque no se excluye que el grueso de los asaltantes sean de las fuerzas de Shamil Basáyev, el comandante más temerario.