Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) descartaron la mediación de las Naciones Unidas, ya que una solución al conflicto debe ser negociada directamente con el Estado. En su primera comunicación oficial desde que asumió el mando el presidente colombiano, Alvaro Uribe, los rebeldes afirmaron que el nuevo mandatario le apuesta a una guerra total en la que sólo le ofrece a la insurgencia la fuerza bélica del Estado para someterla por medio de las armas.
Uribe ha solicitado con éxito al organismo internacional prestar sus buenos oficios para sondear la voluntad de paz de los grupos armados ilegales, entre ellos las FARC. Sin embargo, el presidente ha puesto como requisito para cualquier diálogo la declaración de un cese al fuego inmediato.
"Si la insurgencia decidiera aceptar un diálogo condicionado, como usted lo propone, el interlocutor de la guerrilla, según el planteamiento suyo, no será ni usted ni el gobierno que usted preside, sino la ONU, como si el conflicto social y armado que padece Colombia por cerca de cuatro décadas, fuera entre la ONU y la insurgencia colombiana y no entre la insurgencia y el Estado colombiano"", señaló la guerrilla.
Las FARC afirmaron en un comunicado, enviado ayer por correo electrónico y fechado el 20 de agosto en las montañas de Colombia, que siguen convencidos de la necesidad de una solución política al conflicto que deja 3,500 muertos anuales.
Por otro lado, unos 20,000 campesinos de diferentes regiones de Colombia ingresarán al Ejército en diciembre próximo, en el marco del plan de Uribe de vincular un millón de civiles como colaboradores de la fuerza pública en la lucha contrainsurgente, informó ayer el ministerio de Defensa.
La medida busca dotar de efectivos a más de 500 poblaciones de los 1,098 municipios colombianos que carecen de presencia policial y militar permanente y aumentar así el pie de fuerza del Ejército en 130,000 hombres.