Las autoridades canadienses autorizaron el regreso a sus hogares en Lac-Mégantic a 1,200 personas que tuvieron que abandonar la localidad tras el descarrilamiento y la explosión el sábado de un tren cargado de petróleo, hecho que dejó al menos trece muertos.
La Policía provincial de Québec indicó que, en total, unas 50 personas están desaparecidas desde el accidente.
Unas 300 personas siguen sin acceder a sus hogares para facilitar las tareas de los equipos de rescate que trabajan en el centro de la localidad, de unos 6,000 habitantes, para localizar a los desaparecidos.
Las autoridades canadienses solicitaron a los familiares y amigos de las personas desaparecidas que proporcionen objetos como peines o cepillos de dientes para poder extraer material genético que ayude a identificarlas.
Los habitantes han expresado en los últimos días su descontento por la reacción de la compañía dueña del tren tras el accidente.
Ed Burkhardt, presidente de la empresa, dijo en declaraciones a la televisión pública canadienses CBC que ha recibido mensajes amenazadores.