El líder de la extrema derecha austríaca, Joerg Haider, parece preparar a su partido, el FPOe, para una derrota en las elecciones legislativas de ayer tras una campaña electoral que concluyó el viernes y que Haider clausuró en Viena con un mitín que tuvo como lema "Todos corruptos, salvo nosotros".
Cerca de seis millones de austríacos acudirán a las urnas para participar en las elecciones legislativas precipitadas por el estallido de la coalición entre la derecha y la ultraderecha, cuyos resultados se anuncian bastante inciertos.
Haider aseguró que defiende a los "pequeños" frente a los "grandes", a los "desmunidos" frente a los "ricos", y a "los verdaderos austríacos frente al Estado, Bruselas y sus burócratas".