Dos cabezas humanas y un trozo de pierna fueron hallados ayer en la entrada a una estación del tren subterráneo, en la zona norte de Rio de Janeiro, informaron fuentes oficiales.
Los restos, que estaban dentro de una bolsa de plástico negro, fueron descubiertos por personas que se dirigían a sus trabajos.
La Policía consideró, en sus primeras hipótesis, que se trata de una venganza de narcotraficantes, que en la ciudad de Rio de Janeiro suelen descuartizar a sus rivales cuando se trata de ajustes de cuentas.
En las playas cariocas han aparecido ocasionalmente restos de cuerpos descuartizados, producto de crímenes que las autoridades brasileñas atribuyen a las bandas de traficantes de drogas que operan en las barriadas más pobres de la ciudad.