Un responsable del HAMAS, Ismail Haniya, prometió ayer vengar la muerte del jefe del movimiento islamista radical, Abdelaziz Al Rantissi, asesinado en un ataque aéreo israelí en la ciudad de Gaza.
"La sangre del doctor Rantissi no será derramada en vano", proclamó Ismail Haniya ante una multitud de simpatizantes del HAMAS reunidos frente al hospital Shifa de Gaza, donde murió Abdelaziz al Rantissi.
Por lo menos dos cohetes disparados desde un helicóptero israelí alcanzaron de lleno al vehículo en el que se encontraban el jefe del HAMAS para Gaza y Cisjordania y dos de sus guardaespaldas, que también murieron.
Abdelaziz Al Rantissi se había convertido en el jefe de facto del HAMAS en los territorios ocupados, tras el asesinato el 22 de marzo del fundador de ese movimiento, jeque Ahmed Yassin, durante un ataque israelí en Gaza.
Un portavoz del ejército israelí confirmó ayer en un comunicado que Israel mató a Rantissi. Israel lo asesinó para "debilitar a HAMAS", afirmó a la AFP Avi Pazner, uno de los portavoces del gobierno israelí.
Por su parte, el ministro israelí sin cartera, Uzi Landau, se congratuló por el asesinato del jefe del HAMAS, subrayando que Israel continuará su política de "eliminación de terroristas".
La Casa Blanca justificó el asesinato señalando que HAMAS es una organización terrorista y que Israel "tiene el derecho a defenderse", aunque advirtió que debe "considerar las consecuencias de sus acciones".
"HAMAS es una organización terrorista que ataca a civiles" subrayó la Casa Blanca en un comunicado, en el que recordó que ese grupo reivindico ayer el ataque suicida que mató a un soldado israelí e hirió a otros tres, en el paso de Erez, entre Israel y la franja de Gaza.
No obstante, Estados Unidos afirmó no haber dado luz verde al asesinato por parte de Israel del jefe del HAMAS.
"Estados Unidos examina la situación muy atentamente. Estados Unidos ciertamente no dio la luz verde a Israel y no había sido prevenido en forma anticipada", afirmó un responsable del Departamento de Estado norteamericano.
Cientos de palestinos se tomaron las calles de la ciudad de Gaza ayer para protestar por el asesinato del líder de la resistencia islámica.
Los palestinos enfurecidos corrieron al hospital Shiffa mientras los civiles llamaban a Rantissi por altavoces desde varias mezquitas de la ciudad y exigían la revancha.
Los palestinos quemaron neumáticos y bloquearon varias calles, mientras milicianos disparaban al aire.
Cuando radios locales anunciaron que Rantissi había sido asesinado, cientos de personas salieron a las calles de Gaza y Cisjordania.
El dirigente palestino Yasser Arafat condenó "vigorosamente" ayer el asesinato, en un comunicado oficial. "Al decir adiós a un valiente jefe combatiente, el presidente Arafat y la dirección palestina reafirman que los crímenes de la ocupación no harán más que reforzar nuestra resistencia frente a la barbarie de la ocupación", detalla.
El alto representante de la Unión Europea para Política Exterior, Javier Solana, condenó la noche de ayer el asesinato y estimó que esa acción "no facilitará una salida positiva" del proceso de paz en Cercano Oriente.
En tanto, el primer ministro británico, Jack Straw, condenó también el hecho que consideró "ilegal".
En nombre de la Liga Arabe, el portavoz Hossam Zaki, dijo que el asesinato pone fin a a todos los esfuerzos de paz, y su ejecución sugiere que Estados Unidos lo apoyó.
HAMAS jura vengar la muerte de Rantissi
Mientras los palestinos lamenta su muerte, la comunidad internacional cuestiona la acción israelí.