Decenas de personas abandonaron ayer la ciudad haitiana de Gonaives con los pocos enseres que les dejó la tormenta "Jeanne", mientras la población hambrienta corre desesperada sobre el lodo tras los camiones de ayuda humanitaria.
La ciudad, en el oeste de Haití, amaneció ayer más anegada tras las lluvias caídas la víspera, crearon situaciones de pánico entre la traumatizada población, que recordó el comienzo de la tragedia que hace una semana segó la vida de más de un millar de personas.
Las tropas de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (MINUSTHA) se ven obligadas en ocasiones a disparar tiros al aire y gases con humo para dispersar a la gente, que llega a abrir las puertas y a subir a los convoyes en marcha.
En medio de un mar de gente hambrienta, un niño quedó tendido en el suelo tras ser arrollado por un camión de ayuda que se dirigía a un centro de distribución. La colaboración internacional continúa llegando, pero falta más.