En la costa sur decenas de damnificados, especialmente niños, presentaban hongos en los pies y brazos por la permanencia en zonas anegadas.
Muchos afectados llamaban también a radioemisoras locales para demandar alimentos porque aún continúan aislados, y las reservas ya se les había agotado, por lo que comenzaban a ingerir alimentos en mal estado.
"Estamos pidiendo ayuda porque no hay agua, la gente ya esta desesperada, los niños ya se nos enfermaron porque están tomando agua de lluvia o de ríos contamidados", relató una de las afectadas en el departamento de an Marcos (oeste), Flor de María Jordán, a una radioemisora.
El Procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales, advirtió que las enfermedades comenzaron a aflorar y que se prevé una hambruna por los destrozos ocasionados.
“En las comunidades donde las personas viven de los cultivos de subistencia debe haber más apoyo; de otro modo, podríamos ver casos de hambruna en un plazo no muy largo.
Y en cuanto a las pérdidas económicas, país las va a resentir", afirmó Morales.
Morales también pronosticó la proliferación de "enfermedades respiratorias y gastrointestinales.
La gente en los albergues está mojada y muchos están desenterrando su maíz para poder comer, por lo que podría haber más muertos.
Además, los cuerpos en descomposición podrían provocar epidemias".
Autoridades locales han reconocido que sólo en la agricultura se han registrado pérdidas por unos $535 millones debido a que se perdieron miles de héctareas de cultivos ya que "Stan" afectó más del 30% de los 108,889 km cuadrados del territorio guatemalteco.
Hasta el momento, los poblados vecinos de Panabaj y Tzanchaj fueron sepultados por toneladas de lodo la madrugada del miércoles, cuando un alúd bajo del volcán San Lucas arrasando todo a su paso.
Se estima que 1,400 personas quedaron soterradas y las tareas de rescate fueron suspendidas.
El alcalde del lugar, Diego Mendoza, había pedido desde el lunes que el sitio fuera declarado camposanto.
En la capital, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) ubicaba el número de muertos en 652, sin tomar en cuenta los 1,400 desaparecidos de Santiago Atitlán, y daba por desaparcidos oficialmente a 577 personas.
Entre tanto, el alcalde de Santo Domingo, departamento de Suchitepéquez, sobre el litoral Pacífico, Mario Pérez, aseguró que unas 14 aldeas perdieron todos sus cultivos y aún se encuentran aisladas.
La persistencia de las precipitaciones, según fuentes oficiales, podría provocar nuevos derrumbes debido a la saturación del agua en la tierra, principalmente en los cerros y montañas. El mal estado de las carreteras que conducen a las regiones afectadas, también ha impedido que la ayuda humanitaria llegue con mayor fluidez. Según las autoridades, más de 1,400 kilómetros de carreteras de asfalto, unos 5,600 kilómetros de caminos de tierra y al menos 17 puentes fueron dañados por el desbordamiento de los ríos.
Helicópteros del ejército de Guatemala comenzaron a distribuir alimentos y agua potable a centenares de habitantes de caseríos rurales en la costa sur, que se agrupaban en colinas ante las inundaciones que sufrieron sus comunidades.
Comunidades como San José Los Tiestos, El Jardín, El Martillo, Nueva Venecia, El Tiempo y Puntarena, también se encuentran incomunicadas.