El príncipe Harry aprovechó el segundo día de su visita oficial a Nueva York para jugar un partido de polo y, al igual que le gustaba hacer a su madre, Diana de Gales, ayudar a recolectar fondos para organizaciones de lucha contra el sida.
El joven, de 24 años, acudió hoy a la Isla de los Gobernadores, adyacente a Manhattan, para jugar un partido de polo, un partido cuyos beneficios irán a parar a una organización que ayuda a los huérfanos que ha causado el sida en Lesotho, en África.
El príncipe, hijo del príncipe Carlos y la fallecida Lady Di, reconoció que el evento era "conmovedor" para él, dado que su madre estaba muy comprometida con esta causa y, además, amaba Nueva York.
En la jornada de ayer, el príncipe Harry visitó la zona cero de Nueva York, donde rindió homenaje a las víctimas de los ataques del 11-S.
El príncipe, tercero en la línea de sucesión al trono del Reino Unido, depositó una corona de flores amarillas y blancas ante el lugar en el que se produjeron los atentados del 11 de septiembre de 2001 que derribaron las Torres Gemelas del World Trade Center.