La pobreza en América Latina ha aumentado en 15 millones de personas en los últimos dos años y afectará a fines de este año al 44 por ciento de la población, según el "Panorama Social de América Latina 2001-2002", que la CEPAL presentó ayer en Santiago.
La cifra supone que unos 190 millones de personas viven en situación de pobreza en la región, donde según el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), un 20 por ciento de la población, es decir, más de 80 millones de personas, viven en la indigencia.
Lo anterior significa que sus ingresos no alcanzan para cubrir sus necesidades de alimentación y servicios básicos.
El análisis precisa que durante 2002, la expectativa de una caída del Producto Interior Bruto (PIB) regional (-0,8 por ciento) significará un aumento de un punto en la proporción de pobres latinoamericanos, que a finales de 2001 alcanzaba al 43 por ciento.
En ese contexto, la CEPAL espera que los mayores aumentos de la pobreza se produzcan en Argentina, "al igual que en 2001", y que también haya aumentos importantes en Venezuela, Paraguay y Uruguay.
"Es probable que sólo en Perú y República Dominicana se produzca una leve reducción de la pobreza", subraya el informe.
En tanto, el desarrollo de América Latina sufre el lastre de la deserción escolar, que afecta anualmente a 15 millones de estudiantes que no completan su educación básica, según advierte un informe de la CEPAL dado a conocer hoy en Santiago.
Los datos del organismo de Naciones Unidas establecen que el año 2000 quince millones de jóvenes de entre 15 y 19 años, de un total de 49.4 millones, abandonaron la escuela antes de completar 12 años de estudio.
A esta cifra hay que agregar 1.4 millones de niñas y niños de la misma edad que nunca asistieron a la escuela, o la abandonaron sin completar el primer año básico, consigna el informe, que atribuye esta situación a la pobreza que soporta aún el 44 por ciento de los habitantes de la región.
La CEPAL sostiene que los atrasos educativos siguen gravitando en la persistencia de las desigualdades y en la exclusión social de los jóvenes latinoamericanos, en una suerte de círculo vicioso de la pobreza que el organismo llama a romper.
El diagnóstico corresponde al "Panorama Social de América Latina y el Caribe 2001-2002", que remarca que aunque la cifra de la deserción escolar disminuyó respecto de 1990, cuando 18 millones de jóvenes abandonaban las aulas, 10 años después sigue siendo preocupante.
En el examen de la situación de los adolescentes de entre 15 y 19 años en 18 países de la región se detectó que la insuficiencia de los ingresos de los hogares "es un factor decisivo" para la deserción escolar.
Esta desigualdad, contribuyen desde muy temprano a la reproducción de las desigualdades sociales.