Cuatro días después del paso del ciclón por Haití, las autoridades encuentran problemas para llevar la ayuda a los afectados.
Soldados de paz de las Naciones Unidas dispararon al aire para contener a una multitud enardecida ayer, en momentos en que trabajadores de organizaciones de ayuda humanitaria comenzaban a entregar alimentos por primera vez en varios días en esta ciudad azotada por las inundaciones.
Se esperaba que la sepultura masiva de más de 800 personas, que han muerto por las inundaciones y cuyos cadáveres se apilaban afuera de las morgues lo que había generado temores de epidemias, se comiencen a efectuar despúes de demoras obligadas por la oposición pública.
Para evitar que se desarrollen epidemias, el Gobierno decidió la apertura de fosas comunes para enterrar a los muertos, según anunció el ministro de Defensa.
Las brigadas de socorro pudieron brindar albergue provisional a unas 10,000 personas en Gonaives, pero los camiones con ayuda no han podido llegar a algunas zonas, mientras miles de personas aguardan por artículos de primera necesidad.
En la lista de provisiones había vacunas contra el tétanos y otras enfermedades, ante el temor de una epidemia.
Francia, EU, Brasil y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aportaron dinero, suministros y equipos de emergencia.
El Gobierno empezó a distribuir unos 300,000 paquetes de productos de primera necesidad.
Se teme que la cifra de muertos aumente ya que hay áreas que aún son inaccesibles.
UNICEF envió un equipo a Haití para localizar a niños que hayan quedado huérfanos por las inundaciones.
Haití, el país más pobre de América, ya había sufrido en mayo la muerte de casi mil personas por inundaciones.
Pese al despliegue de los equipos de auxilio en el área, se llevará meses y grandes montos de ayuda antes para restaurar en lo posible las áreas afectadas.
La región afectada cosecha la mayor parte de los productos agrícolas del país.
Antes de "Jeanne", el Caribe ya había sido golpeado por el ciclón "Iván".