El poderoso flujo del río Misisipi, que esta primavera desencadenó su furia destructiva en perjuicio de numerosos pobladores de sus riberas, podría ser domesticado como una alternativa confiable para producir electricidad, según una nueva generación de promotores de sistemas de energía.
Su idea es instalar turbinas en el lecho de los ríos o montarlas sobre barcazas para impulsar generadores. Es parte de la emergente tecnología de la hidroquinética, el uso del agua en movimiento para generar electricidad sin necesidad de represas.
Se explicó que cada turbina sería capaz de producir unos 40 kilovatios de energía, comparable a los generadores caseros a gasolina o diésel.