Los residentes de las ciudades estadounidenses, que sobrellevan uno de los inviernos más duros que se recuerden, han tenido que enfrentar algo más peligroso que la nieve que cae del cielo: la caída de trozos de hielo de los rascacielos.
Las calles alrededor del edificio más alto de la nación, el nuevo 1 World Trade Center, fueron cerradas recientemente cuando se desprendieron trozos de hielo de la fachada de la estructura de 541 metros (1776 pies) que caían como proyectiles mortíferos a 160 kilómetros (100 millas) por hora.