Rebeldes dispararon contra dos aviones militares estadounidenses que trataban de evacuar a ciudadanos de ese país atrapados en una región remota de Sudán del Sur que ayer se convirtió en campo de batalla entre fuerzas del Gobierno e insurgentes, hiriendo a cuatro soldados norteamericanos y dañando severamente una de las aeronaves.
Los aviones se dirigían a Bor, la capital del Estado de Jonglei y escenario de algunos de los peores actos de violencia la semana pasada.
Uno de los soldados heridos estaba en condición grave.