Los presidentes de EE.UU., Barack Obama, y de Rusia, Dmitri Medvédev, firmaron en Praga el tratado Nuevo START de desarme nuclear, que afianza las relaciones entre los dos países y supone un paso adelante contra la proliferación atómica.
El acuerdo, fruto de un año de arduas negociaciones y que limita a 1,550 las cabezas nucleares por país, representa el fin de la “separación” de los últimos años en las relaciones bilaterales, aseguró el presidente estadounidense, quien indicó que en el futuro habrá aún mayores recortes en el armamento de ambos países.
En ese contexto, la Casa Blanca anunció una visita de Medvédev a Washington este verano, como prueba de la distensión en las relaciones.
El presidente ruso, por su parte, advirtió que no todo será un lecho de rosas en el futuro.
El mayor escollo, a juicio de Moscú, son los planes estadounidenses sobre defensa antimisiles, en particular el escudo que sustituirá al descartado el año pasado en Europa del Este.
Rusia ha incluido una declaración que advierte que el tratado sólo será viable “si no hay aumento, ni desde el punto de cantidad ni de calidad, de la capacidad de las sistemas de defensas antimisiles de EE.UU”.
Elogio.
España mostró su satisfacción por el nuevo tratado START para reducir armas nucleares estratégicas.
Fuentes del Ejecutivo español destacaron la importancia del acuerdo, porque supone devolver al primer plano de la agenda internacional el control de las armas nucleares.
Tras este nuevo tratado START, en mayo se celebrará en Nueva York la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación (TNP) y hay que avanzar para que entre en vigor el acuerdo que prohíbe los ensayos nucleares, todavía no suscrito por Estados Unidos, recordaron las fuentes.