La oposición libanesa, encabezada por Hizbulá, se adueñó en pocas horas de las calles de Beirut sin apenas resistencia, lo que ha abierto los interrogantes sobre el destino que espera al Líbano.
Las refriegas, que hasta el momento han dejado al menos 13 muertos y 32 heridos, cesaron al mediodía en la capital, después de que Hizbulá y sus aliados chiís alcancen el control de todas las calles del oeste de Beirut, de mayoría musulmana.
Sin embargo, la tensión se extendió a otras zonas del país, como Armun, a las afueras de la capital, donde hubo dos muertos y dos heridos en enfrentamientos, o la ciudad septentrional de Trípoli, donde partidarios de la mayoría se manifestaron contra Hizbulá.
En Beirut, los miembros de la oposición atacaron y obligaron a evacuar los medios de comunicación de la familia de Saad Hariri, líder de la mayoría parlamentaria, como la televisión "Future" y el diario "Al Mustaqbal".
La sede antigua del canal de televisión, en el distrito de Hamra, resultó completamente calcinada por el ataque de supuestos milicianos del Partido Nacional Socialista Sirio, en la órbita de Damasco, aunque esta organización desmentió su participación.