"No puedo estar satisfecho con los resultados en seguridad", expresó Lobo a periodistas durante un recorrido por algunos de los barrios de Tegucigalpa, donde se ha reforzado la presencia policial y militar como parte de la "Operación Relámpago".El gobernante resaltó que no puede estar satisfecho con el tema de la seguridad en el país, porque las muertes violentas "aumentaron en 2010 y 2011".
La ola de criminalidad ha impulsado al Gobierno "a cambiar las estrategias", indicó Lobo, quien durante su campaña cuando buscaba la Presidencia de Honduras prometió "seguridad y empleo", pero a casi dos años de los cuatro de su mandato, ninguna de las dos promesas ha podido cumplir.
Además de la ola de criminalidad, con un promedio de 20 muertes violentas diarias, Lobo ha tenido que enfrentar la penosa situación de que agentes y oficiales de la Policía están implicados en crímenes, narcotráfico, robo de vehículos y la desaparición de armas y municiones de la misma institución, entre otros delitos.