El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cumplió ayer una semana en La Habana, adonde viajó para someterse a un tratamiento especial relacionado con la recuperación de su cáncer, mientras en Venezuela simpatizantes y detractores observan divididos el silencio del gobernante.
Elevando oraciones y esperándolo con fe, seguidores del líder creen que está descansando para volver "repotenciado" al país, mientras que opositores denuncian el "hermetismo" que envuelve su enfermedad y elucubran sobre la gravedad del cáncer.