El presidente de Perú, Ollanta Humala, defendió la necesidad de impulsar “proyectos con una finalidad social” y de hacer un gobierno con “menos palabras y más acción”, al visitar la ciudad de Pisco, devastada por un terremoto en 2007.
Humala hizo su primera aparición pública desde que asumió la presidencia el pasado 28 de julio y también terminó con un silencio que había generado una inevitable comparación con las costumbres de su antecesor, Alan García, uno de los gobernantes peruanos más mediáticos.
“Mi obligación es velar por el desarrollo de ustedes”, le dijo Humala a los pobladores de Alto El Molino, una barriada de damnificados del terremoto que dejó más de 500 muertos y millonarias pérdidas.
Anunció que los ingenieros del Ejército trabajarán en la comunidad.