El primer ministro iraquí Iyad Alaui afirmó ayer que Sadam Hussein será transferido esta semana a la jurisdicción legal iraquí, aunque seguirá en una cárcel regentada por las fuerzas estadounidenses porque su gobierno carece de una instalación adecuada.
Sadam será transferido hoy a la jurisdicción legal iraquí para que comparezca mañana ante un juez iraquí, indicó Alaui.
"De la misma forma, otros 11 detenidos de alto rango" comparecerán probablemente ante el juez, indicó a los periodistas en su primera conferencia de prensa desde que Estados Unidos transfirió la soberanía el lunes a su gobierno.
Sin embargo, los juicios de Sadam y los otros 11 acusados no comenzarán hasta dentro de varios meses y Alaui pidió a los iraquíes que tengan paciencia.
Alaui no mencionó los otros acusados que serán transferidos a la justicia iraquí.
Empero, una página saudí de la Internet, indicó que según fuentes iraquíes, en la lista figura Alí Hassan Al Majid, alias "Alí el Químico"; el ex vicepresidente Taha Yassin Ramadan; el viceprimer ministro Tariq Aziz, y dos hermanastros de Sadam.
El nuevo Gobierno iraquí discutió ayer en su primera reunión la restauración de la pena de muerte en Irak.
Este tipo de condena se ha estado planeando por el nuevo Gobierno tras conocerse que el Tribunal Especial Iraquí decretó órdenes de detención y arresto contra Sadam Hussein y 11 personalidades del antiguo régimen.
El presidente estadounidense George W. Bush celebró como una victoria la devolución de la soberanía a Irak pero ese turbulento país aún es un escollo en su campaña para renovar su mandato en las elecciones de noviembre.
Bush consideró que el retorno de Irak a la autodeterminación es una gran "conquista moral", según declaró en Turquía, donde participaba de una reunión de la OTAN.
Con encuestas que muestran que el apoyo a la guerra en Irak es tan bajo como la popularidad de Bush, analistas dicen que el autoproclamado "presidente de guerra" desea sacar cuanto antes del primer plano a Irak y sus secuelas diplomáticas.
Sin embargo la paz está muy lejos en un país en donde cientos personas murieron en el último mes, un rehén estadounidense fue dado por asesinado y las fuerzas de seguridad son hostigadas sin pausa por insurgentes.
Tanta es la incertidumbre, que Estados Unidos se vio obligado a anticipar en dos días la entrega del poder a las autoridades interinas iraquíes.
Funcionarios estadounidenses admiten que sus soldados podrían permanecer varios años en Irak, cosa que expone a Bush a potenciales protestas domésticas si las operaciones continúan y agravan el déficit del presupuesto.