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Iglesia colombiana es atacada otra vez


La Iglesia católica colombiana volvió a ser blanco de la violencia el pasado fin de semana, con el asesinato de un sacerdote -hecho que fue condenado por el Papa- y el secuestro de otros dos en la frontera con Venezuela, cuando el gobierno aumenta las medidas de seguridad para proteger a las autoridades eclesiásticas, amenazadas en todo el país.
El papa Juan Pablo II envió ayer un telegrama de pésame al clero colombiano por el asesinato el sábado del sacerdote Juan Ramón Núñez, cuando oficiaba una misa en la localidad de La Argentina (sur), en el departamento de Huila, y rechazó en el escrito la violencia que calificó de "pertinaz, feroz, injustificada y deleznable" contra dichos miembros.
En medio de esta oscura coyuntura, monseñor Rafael Bernal, arzobispo de la ciudad de Arauca, capital del departamento del mismo nombre, en el este de Colombia y fronterizo con Venezuela, denunció el secuestro de dos sacerdotes de esa región por la guerrilla del ELN.
Mientras tanto, otro jerarca de la Iglesia, el sacerdote Gersaín Paz, uno de los más cercanos colaboradores del obispo asesinado de la ciudad de Cali (suroeste), monseñor Isaías Duarte, anunció ayer su intención de exiliarse del país ante las reiteradas amenazas contra su vida.
"Mis superiores están preocupados por mi situación. No quiero abandonar a mi iglesia y a mi gente, pero debo tener en cuenta mi seguridad. Le estoy pidiendo a Dios que me ilumine sobre cómo seguir, si no, sería oportuno irme del país", declaró a los periodistas Paz, quien se desempeña como jefe de comunicaciones de la arquidiócesis de Cali.
El presidente de la Conferencia Episcopal colombiana y arzobispo de la ciudad de Medellín (noroeste), monseñor Alberto Giraldo, condenó los nuevos actos violentos contra el clero y subrayó como "imposible" la tarea de la Policía de proteger a los religiosos de Colombia, al considerar que "toda la Iglesia es la amenazada".
"Es imposible garantizarle la seguridad a todos los clérigos amenazados del país. El que cada uno tenga una persona al lado las 24 horas del día examinando a cada una de las personas que se le acerque no es tarea fácil. Aquí (en Colombia) toda la Iglesia es la amenazada", advirtió Giraldo.
Las palabras de monseñor Giraldo coinciden con las del cardenal primado de Colombia y arzobispo de Bogotá, monseñor Pedro Rubiano, quien denunció la víspera una campaña de "acciones bárbaras" cometidas por "grupos armados" contra la Iglesia y la sociedad civil.
"Estamos ante una escalada de acciones bárbaras contra la Iglesia y todo el país, por lo que debemos unirnos al Estado y la fuerza pública para rechazar estos hechos que sólo buscan destruir a Colombia", dijo el prelado a los periodistas.


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101 años de Panamá América

 
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