El Salvador conmemoró 200 años del primer grito de independencia con un llamado de la Iglesia católica salvadoreña a romper las “nuevas cadenas” que impiden una “verdadera independencia”, y sin la presencia del presidente, Mauricio Funes.
Es necesario “romper muchas nuevas cadenas” que en la actualidad impiden una “verdadera independencia”, dijo el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, en el acto ecuménico en honor al bicentenario, celebrado en la Explanada de los Próceres del Museo Militar, en San Salvador.
De acuerdo con el prelado, esas cadenas modernas son las de la “injusticia estructural”, “pobreza” y la “violencia homicida que sigue sembrando angustia y dolor a la familia de El Salvador”.
El Salvador es uno de los países más violentos del mundo, con una media de 11 asesinatos diarios.
El 5 de noviembre de 1811, en la iglesia Nuestra Señora de La Merced, de San Salvador, el padre José Matías Delgado hizo repicar las campanas que dieron inicio a una sublevación contra la Corona española, lo que se convirtió en el primer grito de Independencia no solo de El Salvador, sino de toda Centroamérica, proclamada el 15 de septiembre de 1821.
La conmemoración gubernamental del bicentenario se inició con 21 cañonazos en el Redondel Masferrer, en San Salvador.
Posteriormente, las autoridades gubernamentales depositaron ofrendas florales en la Explanada de los Próceres, donde el gran ausente fue el presidente Funes.
En dicho lugar, según tenía programado la Secretaría de Cultura de la Presidencia), el mandatario iba a pronunciar un discurso a la nación; sin embargo, no asistió.
En lugar de Funes, el secretario de Secultura, Héctor Samour, se dirigió a los presentes y recordó que “el primer grito fue un proceso plural, participativo, con una diversidad de autores que dejaron sentir su capacidad de acción para realizar los cambios políticos sociales, fiscales necesarios para impulsar un nuevo desarrollo en la época”.