Las iguanas marinas de las Islas Galápagos han ganado una batalla a los humanos, a los que obligan a respetar los sitios donde anidan en esta época del año, que suelen ser los patios de sus viviendas.
Las hembras de esta especie de reptiles, que normalmente se congregan con los machos junto al mar, de donde sacan su principal alimento, las algas, se alejan de la orilla para depositar sus huevos.
El periodo de apareamiento de estos reptiles va de diciembre a junio, mientras que entre febrero y marzo anidan en sitios alejados del mar, donde cavan orificios de entre 30 y 80 centímetros para depositar entre dos y cuatro huevos, que eclosionan en unos cien días.
Las hembras de esta especie, que convive con los humanos en el archipiélago ecuatoriano, buscan construir sus nidos en sitios arenosos, sin pendientes, en condiciones óptimas de humedad y calor.
Por eso, muchas veces las iguanas marinas llegan a patios, jardines, parques o senderos para depositar sus huevos.
Esa situación ha llevado al Parque Nacional Galápagos, institución encargada de controlar y preservar la biodiversidad en el archipiélago, a emprender una campaña de concienciación para que los habitantes acepten la temporal invasión de los reptiles.