PEGAR A un niño hasta el punto de dejarle alguna marca es considerado a partir de ayer un delito en Inglaterra y Gales, según una controvertida ley que autoriza, no obstante, los bofetones moderados.
Los padres no podrán hacer uso de la fuerza para castigar a sus hijos si ésta es tan violenta que deja señales en el cuerpo, pero podrán asestar alguna que otra bofetada, siempre y cuando no cause "moratones".