Descienden cargados de postales, platos, llaveros y estatuas en miniatura, entre otros objetos de recuerdo de la majestuosa pieza de arte de un Cristo con los brazos abiertos.
Muy pocos están al tanto sobre una callada pero persistente disputa legal sobre el famoso y más conocido monumento de Brasil.
Los herederos del escultor polaco-francés Paul Landowski han planteado el interrogante legal de ¿a quién pertenecen los derechos del Cristo Redentor?.
Los descendientes estiman que deben recibir pagos por derechos de autor por la pieza de su ancestro.
Muchos están en desacuerdo con esa idea y dudan que los herederos, que viven en Francia, logren recibir algún pago.
No obstante, algunos expertos están preocupados que en la batalla legal de los herederos puedan verse involucrados eventualmente miles de negocios relacionados con el monumento. Y con otros alrededor del mundo.
Uno debe darse cuenta de que esto es un asunto mucho más serio de lo que parece. Están tocando un avispero. "¿A dónde llegaremos? Dígame, ¿quién pagará a los herederos de Leonardo da Vinci por recuerdos similares de la Mona Lisa en el Museo Louvre?"", señaló Bemvindo Sequeira, del consejo de protección a los derechos del Estado de Rio.
"Es sólo la punta del témpano y puede ser una batalla que se extienda por años"", aseguró.
Los abogados de la familia, que se sienten respaldados por la ley brasileña, deben aún llevar su caso ante un tribunal, y han tomado algunas medidas en esa dirección.
"Hemos enviado notificaciones a algunas compañías"", indicó la abogada María Luiza Arreta Egea. "Estas notificaciones son específicas para cada compañía según el uso que ha dado esa empresa al monumento, aclarando los derechos (de los herederos) y la necesidad de una autorización"", agregó.
La Iglesia Católica, que es la propietaria del lote donde se erige la estatua, es escéptica al caso.
Si el caso se transforma en un debate público legal será el asunto más candente desde que el monumento fue inaugurado el 12 de octubre de 1931.
La estatua de 38 metros de alto y cerca de 1,000 toneladas de peso fue construida entre 1926 y 1931. Landowski hizo las piezas en Francia y las embarcó luego a Brasil, donde el tren por la montaña las transportó a la cima del morro del Corcovado, de 710 metros de altura.
A través de los años, la estatua ha venido a simbolizar Rio de la misma forma que la Estatua de la Libertad lo hace con Nueva York o la Torre Eiffel con París. También ha inspirado más de 200 monumentos similares en todo Brasil, país con la población católica más grande del mundo.