Los líderes ultraortodoxos luchan para impedir que Internet se cuele en los hogares de sus fieles.
Aunque hace más de tres décadas las autoridades rabínicas consiguieron que sus comunidades diesen la espalda a la televisión, según los expertos, ahora pierden la batalla contra la red de redes.
Los dirigentes ultraortodoxos (haredim) no actuaron con firmeza contra esa herramienta hasta el año 2000, cuando un grupo de rabinos emitió y prohibió su uso por ser “mil veces más peligrosa que la televisión, y capaz de traer la destrucción de Israel”; pero ya era demasiado tarde.
Según explica Ron Ofer, codirector de una serie de documentales sobre el mundo haredí, los rabinos “no vieron al principio el peligro que suponía un ordenador”.