En el acto inaugural estuvieron presentes el mandatario peruano Alejandro Toledo, anfitrión y el gobernante boliviano Carlos Mesa. No asistieron los presidentes de Colombia, Venezuela y Ecuador.
Sin embargo, los presidentes Alvaro Uribe, de Colombia, y Lucio Gutiérrez, de Ecuador, dirigieron un mensaje transmitido por una comunicación de vídeo en directo.
A la sesión asistió como invitado especial el presidente chileno, Ricardo Lagos. Chile hasta 1976 fue parte del Pacto Andino.
"La integración tiene que ser un proceso con equidad, pero un proceso final de ampliación permanente"", expresó Uribe, quien abogó por la integración como mecanismo para alcanzar rendimientos y beneficios sociales a largo plazo.
Gutiérrez deseó suerte a sus colegas e identificó a la educación como uno de los elementos necesarios para profundizar los procesos de integración.
Toledo, al dar inicio a la reunión, afirmó que "la integración solo tiene sentido si ésta viene acompañada de la inclusión social partiendo de la premisa de mutuo respeto a la diversidad cultural"".
Identificó al desarrollo y competitividad, la cohesión social, los aspectos políticos e institucionales y a la integración regional e inserción internacional como los ejes del debate de la cita andina.
"Luego de 35 años de existencia el proceso andino muestra innegables avances tales como la consolidación de un espacio económico que se presenta a un mercado amplio por el que transitarán libremente, personas, bienes, servicios y capitales"".
"Hoy es un nuevo amanecer"", para la integración, dijo, mientras aseguró que la pobreza de la subregión, 53% de la población, representa la principal amenaza para la democracia de los países andinos.
Las fuerzas policiales activaron una operación de seguridad con 2,000 agentes para brindar todas las garantías a la III Cumbre de Presidentes de Sudamérica y de la Comunidad Andina.
El despliegue se advierte en la zona céntrica de Cusco, antigua capital del imperio de los Incas, especialmente en torno al hotel Monasterio, sede de las reuniones y alojamiento de los mandatarios andinos y sudamericanos.
"La situación es de tranquilidad y bajo control, hay un sentimiento en el Cusco para que esta Cumbre se realice con absoluta normalidad", dijo el Coronel Teddy Bartra, jefe de la región policial de Cusco.
Unos 300 agentes de los servicios de inteligencia y seguridad del Estado llegados especialmente desde Lima se sumaron a las tareas de vigilancia.
En algunas paredes en las afueras de la ciudad han aparecido inscripciones antichilenas por la presencia del presidente de Chile, Ricardo Lagos y se leen algunos lemas como "no al tratado de libre comercio con Estados Unidos".