El Papa Benedicto XVI inauguró ayer la temporada navideña en Roma con su tradicional visita al vecindario de la Plaza de España para orar frente a una estatua de la Virgen María.
Multitudes de turistas, romanos, paseantes, compradores y curiosos atestaron las calles para atisbar al Pontífice que conmemoraba la festividad de la Inmaculada Concepción.
Con su capa corta de armiño de color carmesí, Benedicto instó a los feligreses a rechazar el mal y escoger el bien “aunque sea costoso y aunque sea nadar contra la corriente”.