La carrera entre el presidente George W. Bush y el senador demócrata John Kerry rumbo a las elecciones del 2 de noviembre continúa reñida y bajo incertidumbre, con vaticinios de que el resultado final dependerá de unos pocos votos en algún Estado clave.
Mientras varias encuestas indican que los dos candidatos continúan empatados en intenciones de voto, cada uno de ellos visita incansablemente los Estados que aún no parecen haber definido claramente por quién votarán.
Para ganar las elecciones es necesario que alguno de ellos logre el apoyo de 270 grandes electores, de un total de 538.
Bush perdió el voto popular en 2000 pero llegó a la presidencia con 271 votos de grandes electores contra 266 de su rival demócrata Al Gore, gracias al Estado de la Florida.
La eventualidad de que el resultado de las elecciones del próximo 2 de noviembre dependa de un solo Estado no está descartada tampoco este año, consideran los analistas.