Una procesión de creyentes inclinó la imagen de la Virgen María que portaban al pasar frente a la casa del capo de la Ndranghetta, Peppe Mazzagatti de 82 años, de la mafia de Calabria, en un pueblo de esa región del sur de Italia, informan medios locales.
Estos hechos se producen solo dos semanas después de que el papa Francisco viajara a Calabria y excomulgara a los mafiosos.
En un duro discurso durante esa visita, el pontífice afirmó que no existe perdón para los miembros de la mafia y llegó a decir que la Ndranghetta “es la adoración del mal”.
Mazzagatti, que fue condenado en los años 80 por extorsión, homicidio y asociación mafiosa, se encuentra bajo arresto domiciliario por motivos de salud.