La India y Pakistán ordenaron ayer la expulsión de sus respectivos embajadores en Nueva Delhi y Pakistán, en un gesto que profundiza el drástico deterioro de las relaciones entre ambos países. El Ejecutivo de Atal Bihari Vajpayee ordenó la expulsión del embajador en funciones de Pakistán en Nueva Delhi, Jalil Abbas Jilani, y de otros cuatro funcionarios de la misión diplomática y les dio 48 horas para abandonar el país.
La reacción de Pakistán no se hizo esperar y poco después declaraba "persona non grata" al encargado de negocios de la embajada de la India en Islamabad, Sudhir Vyas, junto a otros cuatro funcionarios de la legación diplomática. En reciprocidad a la justificación de Nueva Delhi, el Gobierno paquistaní alegó que los expulsados "estaban envueltos en actividades incompatibles con su estatus" y les concedió el mismo plazo máximo para salir del país.