Mientras se anticipa que el primer Presidente indígena de Bolivia ganará fácilmente la reelección para un período de cinco años, la atención de Charagua se centra en la lucha de la mayoría indígena de esta empobrecida nación en busca de mayor poder político.
La municipalidad, del tamaño de Irlanda, es una de las doce que votan hoy para decidir si habrá de abandonar estructuras políticas modernas en favor de un Gobierno nativo tradicional en que las decisiones principales se tomen en asambleas públicas.
La perspectiva ha electrizado a los guaraníes, el tercero en número de los 36 grupos étnicos con derecho a la autodeterminación entronizada en una nueva constitución, respaldada por Morales, que los bolivianos ratificaron en enero.