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Indígenas y ambientalistas están contra la minería

En cualquier caso, las minas a cielo abierto alteran, de tal forma, el entorno natural que no es posible recuperar por completo el área, ni siquiera con la reintroducción de las especies originales.


El gran crecimiento de los sectores de la construcción y la ornamentación y el desarrollo de infraestructuras ha convertido a la minería a cielo abierto en el procedimiento fundamental de extracción de materiales, sustituyendo a las explotaciones subterráneas.

Desgraciadamente, este tipo de minas tiene un impacto ambiental mucho mayor que las subterráneas. Además de su impacto ambiental, los problemas para la salud humana también se incrementan: Los gases, polvo en suspensión, ruidos y vibraciones de la maquinaría y explosiones pueden afectar a los habitantes próximos a estas minas, en forma de enfermedades respiratorias o del sistema nervioso.

A pesar de la fuerte oposición de unas 20 organizaciones campesinas e indígenas, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) ha autorizado unos 300 permisos para la exploración de proyectos mineros, que de ponerse en funcionamiento, generarán una verdadera catástrofe ambiental señaló Alida Spadafora, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de la Conservación y la Naturaleza (ANCON).

 

Durante una protesta realizada en las instalaciones de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), los grupos ecologistas denunciaron que existe la intención de aprobar la explotación a cielo abierto de varias concesiones mineras metálicas.

Según Spadafora, las minas a cielo abierto implican un grave riesgo para el medio y las poblaciones que se encuentran en sus inmediaciones, por el alto grado de contaminación que generan.

El principal problema es el drenaje ácido.
"El problema mayor es el denominado drenaje ácido, que se filtra hacia las aguas superficiales y subterráneas arrastrando una gran cantidad de sustancias químicas, como el arsénico, ácido sulfúrico y mercurio que envenenan el agua y permanecen en el subsuelo durante mucho tiempo", afirmó.

 

Otro factor altamente dañino para el ambiente, generado por la explotación minera, es la deforestación. Grandes segmentos de bosques son destruidos durante la fase exploratoria y la explotación.

Esto también provocará un incremento de la erosión al estar ausente la capa vegetal encargada de la retención del agua y que sostiene la tierra durante la temporada de lluvias.

En tanto, el nögbe Bernardo Jiménez de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Indígena Centroamericano, denunció que el gobierno de Panamá pretende conceder cientos de permiso de explotaciones mineras metálicas en diferentes punto del país, por ello, esto lo van a denunciar en la cumbre indígena a celebrarse en Bolivia.

 

Jiménez detalló que las empresas dedicadas a la explotación minera están ocasionando un gran daño en las regiones indígenas y que algunas explotaciones pueden provocar el traslado de poblaciones enteras.

Además, Jiménez manifestó que la explotación minera puede ocasionar en la Comarca Ngöbe Buglé, la contaminación de amplias extensiones de tierra, ya que se han dado 64 concesiones para la exploración de yacimientos.


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318031
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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