Indonesia se encuentra en "alerta máxima" tras el ataque múltiple en el que murieron siete personas en Yakarta y que fue reivindicado por el Estado Islámico (EI), que pretende instalar un "califato regional" en el país con mayor población musulmana del mundo.
El portavoz de la Policía, Anton Charliyan, aseveró que se han incrementado las medidas de seguridad, incluida la turística isla de Bali, y se ha emprendido una extensa investigación de grupos y personas relacionadas con la organización yihadista.
Los agentes detuvieron a tres sospechosos que fueron liberados tras ser interrogados, al no encontrarse ninguna vinculación con los atentados, en los que murieron dos civiles y cinco asaltantes y resultaron heridas más una veintena de personas.
Los tres sospechosos, arrestados mientras dormían a primera hora en una vivienda del suburbio de Depok, en el sur de la capital indonesia, fueron puestos en libertad, a pesar de tratarse de un fabricante de bombas, un experto en armas y un predicador, según el jefe policial de ese barrio.