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Ineficaz, costosa y con menos resultados


Las Cumbres para la Tierra se han vuelto demasiado pesadas e ineficaces para lograr su objetivo de salvar al planeta y deberían ser remplazadas por foros regionales más pequeños, dijo el hombre que las ideó. "Las grandes conferencias globales jugaron su papel", dijo Sverker Astrom, el diplomático sueco que encabezó la creación de la primera Cumbre para la Tierra de las Naciones Unidas en Estocolmo, en 1972, y la segunda en Río, en 1992.
"Se han vuelto ineficaces, demasiado costosas, producen menos resultados positivos e impiden el desarrollo debido a la necesidad de consenso", dijo Astrom, uno de los diplomáticos suecos más reconocidos. Astrom, un hombre vivaz de 86 años, fue uno de los arquitectos de la política de neutralidad de Suecia.
En la Cumbre para la Tierra de Johannesburgo, los delegados se acercaban ayer a un acuerdo global para reducir la pobreza y salvar el planeta antes de alcanzar un pacto político que definirá cuán vinculante será el convenio. La cumbre de 10 días ha quedado lejos del ambicioso borrador de muchos gobiernos y grupos ecologistas.
Los delegados abandonaron sus esfuerzos orientados a fijar metas para un mayor uso de energía renovable. "Es el principio del régimen de consenso que significa que el último estado pequeño puede bloquear lo que el resto de las naciones del mundo han acordado. Ese representa un enorme debilitamiento de las fuerzas", dijo Astrom.
El incremento del número de miembros de la ONU a sus actuales 185 países, casi el doble desde principios de la década de 1970, y el régimen del consenso hicieron que el contenido de los textos se diluyera y se volviera casi insignificante, dijo.
"Es hora de pasar a niveles regionales y funcionales donde se reúnan grupos de naciones para resolver problemas regionales o específicos en común", dijo Astrom.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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