Irak no tenía armas de destrucción masiva ni forma de producirlas desde 1991 cuando EU invadió ese país en 2003, según un informe final divulgado ayer y que ha dado alas a las críticas sobre la justificación de esa guerra.
El jefe del Grupo de Búsqueda en Irak, Charles Duelfer, presentó ante el Senado su informe final, de más de mil páginas, en el que contradice las afirmaciones del Gobierno de EU de que el depuesto presidente iraquí, Sadam Hussein, poseía y ocultaba armas de destrucción masiva.
Esos fueron los argumentos que utilizó el presidente George W. Bush para justificar la invasión de Irak a mediados de marzo del año pasado.
"Sigo sin esperar que encontremos un número significativo de armas de destrucción masiva en Irak", afirmó Duelfer durante una audiencia del Comité de Defensa del Senado, quien más adelante dijo que las posibilidades de encontrar esos armamentos son menos del 5 por ciento.
Duelfer dijo que la investigación del Grupo de Búsqueda ("Iraq Survey Group", ISG) deja claro que la prioridad principal de Hussein era escapar de la asfixia económica que suponían las sanciones de Naciones Unidas por la invasión iraquí de Kuwait en 1990.
Las sanciones e inspecciones se prolongaban más de lo que el régimen iraquí había anticipado y Sadam tomó la decisión de no adquirir ni producir armamentos prohibidos, porque eso "pondría en peligro su objetivo más inmediato de escapar de las sanciones", manifestó.
Bush afirmó ayer, en un discurso electoral, que tras los atentados del 11 de septiembre, "no podíamos permitirnos el riesgo" que suponía el régimen de Sadam y su historial de posesión y uso de armas no convencionales. Insistió en que existía el "riesgo" de que entregara ese tipo de armas a grupos terroristas para atacar a EU.