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Inicia sombría tarea de contar a los muertos

La burocracia está obstaculizando las tareas de cientos de médicos voluntarios para atender a los sobrevivientes.


TRAS EL RESCATE de los últimos damnificados del estadio Superdome y del centro de convenciones, Nueva Orleáns dedicó ayer su atención a recolectar y contar los muertos en medio de un horrendo panorama de desolación.
Nadie sabe cuántas personas murieron tras el paso del huracán "Katrina" y cuántas más sucumbieron mientras aguardaban a ser rescatadas.
Pero había cadáveres por todas partes: en áticos, flotando en las calles de la arruinada ciudad, recostados en sillas de ruedas, abandonados en las carreteras.
Reiterando un pronóstico formulado la semana pasada por el alcalde de Nueva Orleáns, Ray Nagin, la gobernadora de Luisiana Kathleen Blanco, dijo que teme que la cifra de muertos sea de varios millares.
Y Craig Vanderwagen, vicealmirante del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos, dijo que en una sola morgue, en la prisión Saint Gabriel, se esperaba la llegada de 1,000 a 2,000 cadáveres.
Las autoridades de Luisiana confirmaron la muerte de las primeras 59 personas en este estado, e indicaron que los cadáveres han sido identificados y se encuentran en funerarias.
El anuncio fue realizado por Fred Cerise, secretario del Departamento de Salud del estado quien, al dar la información, indicó que "es un número pequeño, que todo el mundo sabe que va a crecer".
En su opinión, esta cifra representa sólo el comienzo del recuento de la tragedia".
Por su parte, el secretario de Salud y Asistencia Social, Michael Leavitt, señaló que es posible que la cifra de muertes por "Katrina" ascienda a miles.
Algunos policías y bomberos de Nueva Orleáns se suicidaron, frustrados por no poder contener el caos en la devastada ciudad, tras el paso del mortífero huracán "Katrina", dijo el alcalde Ray Nagin.
"Algunos bomberos y oficiales de policía quedaron bastante traumatizados. Y ya tuvimos un par de suicidios", dijo Nagin a la cadena de televisión CNN.
Los servicios locales de emergencia se vieron desbordados por el nivel de destrucción que provocó "Katrina", y se sintieron impotentes, mientras la ciudad se sumía en la anarquía con saqueos, violencia y vandalismo por todas partes.
Incapaces de detener a los saqueadores, varios oficiales de policía simplemente entregaron sus credenciales.
"Estuvieron tratando de mantener por sí solos el orden en la ciudad durante tres o cuatro días, haciendo todo lo imaginable", dijo el alcalde Nagin.
El Gobierno de EU ha solicitado a los países de la OTAN que le envíen ayuda de emergencia en forma de alimentos para asistir a las víctimas del huracán "Katrina", informó la Alianza en un comunicado.
El Estado de Texas, que ha recibido 230,000 sobrevivientes, anunció ayer estar al límite de sus capacidades y prepara puentes aéreos para encaminar a los siniestrados a otros Estados.
"Mientras que Texas abastece de víveres, refugios y medicinas a los evacuados, tenemos inquietudes en cuanto a nuestra capacidad de cubrir las necesidades de quienes llegan por miles cada día", declaró en un comunicado el gobernador republicano Crick Perry.
Las cinco personas que, según el subjefe de la policía de Nueva Orleáns, murieron en un tiroteo con la Policía de la ciudad no son contratistas del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, como se creyó en un primer momento.
El incidente en el que se produjeron estos disparos está muy confuso y es investigado en estos momentos, dijo, Gean Pawlik, un portavoz del Cuerpo de Ingenieros en Baton Rouge, Luisiana.
Los sobrevivientes del huracán "Katrina" en Mississippi no hacen sino mirar a su alrededor y preguntarse cuánto tiempo pasará antes de que reciban comida, agua potable y refugio.
La mayoría está enfurecida con el gobierno federal y la prensa nacional.
Richard Gibbs se mostró disgustado por los reportes de los squeos en Nueva Orleáns. Le preocupa la falta de atención que reciben las víctimas del huracán en su estado."Por mí, que quemen los puentes y dejen que todos se pudran allá"", dijo. "Nosotros sufrimos aquí también, pero no nos estamos matando", señaló.
La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, dijo estar convencida que el racismo no jugó papel alguno en la demora del socorro luego del ciclón Katrina, que afectó el sureste de Estados Unidos. "Yo soy afro-americana, de Alabama, y les puedo decir que esta reacción no tiene nada que ver con el color de la piel", declaró Rice, quien se encuentra en Bayou La Batre, Alabama, uno de los estados más afectados por Katrina. "Ningún estadounidense quiere ver sufrir a otro estadounidense, y no creo ni un segundo que quienquiera que sea hubiera dejado a gente sufrir porque ellos eran afro-americanos, no lo creo", insistió.

 


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200667
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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