Con la decisión de evacuar a los inspectores de Corea del Norte el próximo martes, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) termina ocho años de inspección en el país comunista.
El OIEA supervisa la polémica central nuclear de Yongbyon, 80 kilómetros al norte de la capital norcoreana, desde fines de 1994, poco después de firmarse un tratado entre Pyongyang y Washington por el que el régimen comunista se comprometió a "congelar" su programa nuclear.
A cambio, Estados Unidos, Corea del Sur y otros países prometieron cubrir las necesidades energéticas de Corea del Norte con el envío anual de medio millón de toneladas de petróleo y los fondos para la construcción de un reactor nuclear de agua ligera.
La desactivación afecta a la central nuclear experimental de cinco megavatios, la planta de fabricación de barras de combustible nuclear, el laboratorio radioquímico del Instituto de Radioquímica y la central nuclear de 50 megavatios, en construcción, todos en el complejo nuclear de Yongbyon. Las autoridades norcoreanas anunciaron ayer en una carta al director general del OIEA, Mohamed El Baradei, su decisión de expulsar a los inspectores internacionales.
El director del Departamento de Energía Nuclear norcoreano, Lee Jae Sun, señaló que la permanencia de los inspectores no tiene justificación al haberse reactivado las centrales nucleares.
Aseguró que la reactivación de sus instalaciones nucleares fue debido a la decisión del gobierno de Washington de suspender el envío de petróleo. Asimismo el gobierno norcoreano anunció que volverá a trabajar en las dos grandes plantas nucleares en construcción.
Pyongyang cita, para justificar esta decisión de expulsión, el artículo primero del tratado de 1994, según el cual Corea del Norte ofrecía su cooperación a los inspectores de este organismo mientras sus centrales nucleares estuviesen desactivadas. Alegó la necesidad de producir electricidad para subsistir este invierno, ya que Estados Unidos suspendió a principios de diciembre el suministro de petróleo a su país.