El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, afirmó hoy que el resultado del referéndum venezolano refleja un rechazo a la reforma constitucional y no al presidente Hugo Chávez, y pidió a Estados Unidos que acepte que el proceso fue "limpio y justo".
En un encuentro con un grupo de medios de comunicación, el titular de la Organización de Estados Americanos (OEA) explicó que el hecho de que hayan votado menos venezolanos en el referéndum "no significa necesariamente que haya bajado la popularidad de Chávez".
"Lo que significa el referéndum es que simplemente no les gustó a los ciudadanos la propuesta de la reforma constitucional, probablemente por el exceso de atribuciones al presidente", dijo el máximo responsable de la OEA.
La reforma incluía la reelección indefinida presidencial, varios tipos de propiedad, como la comunal, además de la privada, un nuevo ordenamiento territorial y la posibilidad de que el Estado restrinja la información y el debido proceso durante los estados de excepción, entre otros cambios polémicos.
"Creo que nadie pretendió que el hecho de no ir a las urnas fuera un rechazo al presidente, simplemente fue un rechazo a la reforma. Fue un referéndum sobre la reforma y no sobre Chávez", recalcó el diplomático chileno.
A juicio de Insulza, el resultado de la reforma y la posterior respuesta de Chávez al aceptar la derrota han provocado dos efectos en la comunidad internacional, pues por un lado han "caído una cantidad de mitos" y por otro ha quedado claro que en Venezuela "hay una democracia que funciona".
En este sentido, el máximo responsable del organismo interamericano valoró que Chávez haya reconocido el resultado estrecho "de manera casi inmediata". "Fue un test importante", recalcó.
"Espero que (el referéndum) sea un ejemplo para partidarios y adversarios", subrayó Insulza, quien recordó que la jornada electoral transcurrió tranquila, a pesar de la retórica previa, tanto de Venezuela como de otros países.
"Después las palabras se las llevó el viento; que todos se guíen por lo que hizo Chávez esa noche" y no por lo que dijo.
Insulza se refirió en palabras similares a las declaraciones del Gobierno estadounidense, que se había mostrado preocupado por la forma en que se organizó el referéndum, al alegar que impedía la celebración de unas elecciones "libres y justas".
"Espero que EE.UU. reconozca como todos que el proceso fue limpio y justo", comentó Insulza, quien dice que él y Chávez han hecho las paces tras un periodo de desencuentros.
El diplomático chileno no es partidario de las reelecciones indefinidas, porque el permitir que "se acumule excesivo poder en manos de una persona en un régimen democrático no es bueno", argumentó.
Según Insulza, la vocación de poder es "casi inherente a los seres humanos" y no necesariamente por malas razones, sino por el bienestar de los demás.
"No hay nada más grato que tomar decisiones y ver que se plasmen en el bienestar de gente. Por tanto la tentación de seguir haciéndolo es grande", explicó el secretario general de la OEA.
Insulza considera que las reformas constitucionales, ahora en proceso en varios países latinoamericanos, "son necesarias porque la realidad de los países cambia".
No obstante, advierte, tienen que ser "lo suficientemente amplias y sobre todo consensuadas", pues una reforma que se aprueba por una mayoría escasa "no es estabilizadora para el país, sino que prolonga el conflicto político".
A juicio de Insulza, "el error en algunos casos ha sido dirimir contiendas con las reformas constitucionales, cuando éstas deberían servir para forjar grandes consensos".
El titular de la OEA también se refirió a Ecuador, que inauguró el viernes su Asamblea Constituyente.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa "fijó el rumbo de las principales reformas con mucha claridad y eso gustó a la mayoría de los ciudadanos", dijo.
Insulza espera que el "cambio de rostro" que impulsa el Gobierno Ecuador con la Asamblea Constituyente "forje una institucionalidad más estable".