A la cumbre asistieron su promotor, el líder libio Muammar Kadafi y sus colegas, Hosni Mubarak de Egipto; Idris Deby, de Chad y el nigeriano Olusegun Obasanjo, cuyo gobierno preside la Unión Africana.
La reunión comenzó a puertas cerradas tras un "iftar", una comida que se sirve al fin del día durante el Ramadán, el mes sagrado de los musulmanes.
Los cancilleres de los cinco países realizaron previamente una reunión a la que asistieron representantes del Movimiento por Justicia y la Igualdad, uno de los grupos rebeldes de Darfur. Ese grupo no será recibido por los presidentes.
La cumbre emitirá un comunicado que "deberá dar respuesta a las exigencias de la comunidad internacional pero, especialmente a las de mejorar las condiciones de vida de la población de Darfur", dijo un miembro de una de las delegaciones.
El Consejo de Seguridad adoptó en septiembre una resolución en la que se amenazaba a Sudán con sanciones petroleras si no logra controlar la situación en Darfur y poner fin a las atrocidades que se están cometiendo allí.
Al menos 70,000 refugiados han muerto desde marzo a causa de las malas condiciones en los campamentos en la región sudanesa de Darfur, dijo la agencia de salud de la ONU.
El nuevo saldo de muertes estimado por la Organización Mundial de Salud es mayor en 20,000 víctimas que el de hace un mes.
Sudán es el país africano de mayor territorio y tienen una población cercana a los 30 millones de habitantes.
Su idioma es el árabe y es independiente desde 1956.