Irán e Irak intercambiaron ayer, los restos de 1,736 prisioneros de guerra muertos tras la contienda que enfrentó a los dos países entre 1980 y 1988, informaron fuentes oficiales iraquíes.
Irak recibió los restos de 1,166 de estos militares, que fallecieron en campos de prisioneros de guerra, e Irán los de 570, explicó la fuente. Una resolución de Naciones Unidas puso fin a ocho años de guerra entre los dos países musulmanes, pero las relaciones diplomáticas aún no se han normalizado, aunque han intercambiado a decenas de miles de prisioneros y restos de fallecidos en la contienda.
En el intercambio de ayer, Irán también entregó a Irak los restos mortales de 14 soldados iraquíes capturados por los iraníes en la guerra del Golfo Pérsico de 1991, según la fuente de Bagdad.
Por otro lado, el influyente senador estadounidense, Joseph Biden, advirtió ayer a la administración de George Bush sobre las consecuencias de un posible ataque a Irak, aunque dejó en claro que apoya el objetivo de sacar al presidente iraquí, Saddam Hussein del poder.
"Apoyo el objetivo de sacarlo del poder", dijo a la cadena de televisión Fox, Biden, que preside el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Sin embargo, insistió en que primero se deben evaluar las consecuencias de una intervención militar en Irak.
"Si uno no se pregunta que pasará el día después, no se debe ir", advirtió Biden, y agregó que "sin un compromiso claro de parte de Estados Unidos para atender las consecuencias de un ataque, la situación en Irak podría deteriorarse".
No obstante, el vicepresidente de Irak, Taha Yasin Ramadán, acusó ayer a Estados Unidos y el Reino Unido de realizar "actos de terrorismo y agresión" contra su país, informó la agencia oficial de noticias iraquí, INA.
"Irak no se asustará por los ataques aéreos", añadió Ramadán, en referencia a los frecuentes bombardeos de aviones estadounidenses y británicos contra su país, donde, el pasado viernes, cinco personas resultaron muertas y casi dos decenas heridas en un ataque, según las autoridades de Bagdad.
Aviones militares de Estados Unidos y el Reino Unido sobrevuelan a diario y atacan con frecuencia las zonas de exclusión aérea impuestas a Irak por esos dos países, sin el aval de la ONU, desde principios de los 90, tras la Guerra del Golfo Pérsico para la liberación de Kuwait.