La Fiscalía de París anunció ayer que se ordenó internar en un hospital psiquiátrico a un joven de 25 años que el domingo, durante un desfile militar en los Campos Elíseos, intentó asesinar al presidente, Jacques Chirac con un simple fusil calibre 22 sin mira telescópica y con la idea de suicidarse después.
Maxime Bruneterie, de 25 años, militante de extrema derecha, no se instaló en un sitio estratégico como en los casos clásicos de atentados contra hombres políticos sino en medio del público, por lo que alcanzó a disparar un tiro desviado por turistas y espectadores que lo pusieron fácilmente fuera de combate antes de que se encargaran de él los policías.
Fue internado en un hospital por orden administrativa y no judicial, aunque se inició una investigación por "tentativa de asesinato" que permitirá determinar según la fiscalía, si en el momento de intentar el atentado era responsable penalmente de sus actos.
Declaró que quería asesinar a Chirac y después suicidarse, pero sus declaraciones fueron tan incoherentes que desde un comienzo se planteó la posibilidad de que se tratara de un desequilibrado. En tanto, Chirac agradeció a los espectadores que ayudaron a reducir a un supuesto neonazi que intentó asesinarlo.
Algunas personas que estaban entre la multitud para celebrar el Día de la Bastilla desviaron el caño del fusil del atacante cuando éste disparaba y luego lo arrojaron al piso reduciéndolo, dijeron testigos. Chirac resultó ileso y no hubo heridos. El presidente agradeció a cuatro personas por su intervención, su valentía y su sangre fría, dijo el palacio presidencial.