El Gobierno argentino anunció la intervención “temporaria y cautelar” de la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), en medio de duras críticas de familiares de las víctimas del accidente de tren que dejó medio centenar de muertos la pasada semana en Buenos Aires.
La medida “administrativa, técnica y operativa” alcanza a las líneas General Mitre y Sarmiento, que enlazan la provincia de Buenos Aires con la capital, gestionadas por TBA, y pretende “garantizar la seguridad de los usuarios”, según el decreto gubernamental.
La intervención se prolongará durante 15 días o mientras dure la investigación judicial abierta para esclarecer responsabilidades por el siniestro, una de las más graves tragedias ferroviarias que ha sufrido Argentina.
El accidente se produjo el pasado miércoles, en plena hora punta matinal, cuando un tren procedente de la localidad bonaerense de Moreno -en la línea Sarmiento, gestionada por TBA- se empotró contra un andén de la estación Once, una de las tres más importantes de Buenos Aires, por causas que aún se desconocen.
El siniestro ha puesto de manifiesto la precariedad del servicio ferroviario de cercanías, la negligencia política y la falta de control estatal sobre la gestión de la concesionaria TBA, que da empleo a más de 4 mil 500 personas.
Trenes de Buenos Aires es propiedad de los hermanos Cirigliano, que controlan uno de los grupos de transporte más poderosos del país y que han sido relacionados con funcionarios “kirchneristas” hoy investigados por corrupción, como Ricardo Jaime, secretario de Transportes del fallecido Néstor Kirchner.