Un grupo de investigadores ha conseguido fabricar unos microchips de silicio que actúan como sensores y que han logrado introducir en células humanas vivas, un viejo sueño de la ciencia que abre la puerta a futuras estrategias innovadoras y a aplicaciones intracelulares.
Los científicos han fabricado chips de unos pocos micrómetros que incorporaban diacetato de fluoresceina, molécula que produce una emisión fluorescente visible a través de microscopio.
Para introducir los microchips aplicaron la lipofección, técnica que implica introducir el chip de silicio en un liposoma, que después es incorporado de forma espontánea por la célula.